LA MUJER Y EL TRABAJO


Entramos En el año 2010, el del bicentenario, y es que curiosamente llevamos dos siglos en los que en el décimo año suceden cosas de relevante importancia, y por eso no podemos dejar de pensar que este año será igual, pero comienza mal, con una crisis económica difícil de subsanar y un mundo globalizado donde se imparte la información en fragmentos y en ocasiones deformada.

Desde la llamada liberación femenina, en unos países antes que en otros, la mujer se ha visto forzada a suplir parte de las funciones que antes eran exclusivas del genero masculino, y no que esto haya sido malo, por así decirlo, pero ha resultado antinatural en algunos casos, por ejemplo en aquellas mujeres que deciden ser madres y esposas y seguir laborando 8 horas diarias.

Tenemos un ejemplo de lo ocurrido el año pasado cuando la guardería de Sonora se quemó con niños adentro, murieron un poco más de cincuenta ¿estadísticas? Pregúntenles a sus madres y padres si será fácil de olvidar esta tragedia, que no sucedería si los hombres ganaran lo suficiente para mantener la casa.

Pero es inútil argumentar algo a estas alturas del partido. Nadie gana con la mujer fuera del hogar, solo la economía se ve un poco beneficiada, pero al recibir salarios menores en promedio, esta claro que los más ganadores son los patrones.

Hay una razón biológica por la cual la mujer debe quedarse en casa con sus críos, y también durante el periodo gestante. Somos el sexo débil, no es teoría sino realidad y como son cada vez mas las mujeres que trabajan en edad reproductiva y tienen una pareja, es natural que se embaracen, y si esto sucede, pues la mujer no puede dejar el trabajo, necesita el dinero.

Y en el supuesto caso de que pueda con la panza y las labores de oficina, nace un bebé descuidado por su madre desde el momento de su concepción, un niño que no se parecerá a los otros porque desde que nace tiene la desventaja de ser no deseado y tendrá que enfrentarse al mundo con mas problemática que aquellos que tienen madres amorosas y que se preocupan por ellos.

Pero es inútil tanta redundancia. Por algo las mujeres casi no salían de su casa, para evitar las amenazas de abortos y los partos prematuros que cada vez son mas en las mujeres trabajadoras. Había una razón de supervivencia: La mujer debe estar en casa, la deben ayudar en sus labores del hogar, debe cuidarse mientras esa maravillosa vida se desarrolla dentro de su vientre, pero…

¡Es mucho pedir! ¿Verdad? Por pensar así me tacharan de anticuada y antifeminista, les aseguro que no, todo lo contrario, me siento feliz de los logros y avances que ha tenido la mujer actual en la política, en la ciencia, en los campos de trabajo, en la economía, pero por otro lado, no puedo dejar de lamentar cuando veo lo difícil que es la escalada que todas tenemos que hacer para demostrarle al mundo que podemos con todo, ser madres, esposas, trabajadoras y modernas.

Pero veo con tristeza que no podemos, no podemos muy bien , algo nos falla, de repente tenemos un aborto tras otro, un niño muerto en la guardería o un pequeño prematuro en la incubadora de un hospital, y cuando estos crecen, entonces tenemos a las abuelitas echándonos la mano, porque a pesar de las deficiencias de las guarderías, quisiéramos que existieran unas pocas mas, pero no existen y las madres trabajadoras no tienen con quien dejar a sus niños, a veces dos o tres, los que tengan, y casi siempre el hombre las ha abandonado o se ha buscado otra mujer con menos problemas.

Sí, amigos, el mundo es así de cruel, por eso, pese a la liberación femenina y las ganas de tener dinero, empinarnos una copa y andar con ropa nueva a cada rato, debemos tener en cuenta esos pequeños que no pidieron venir al mundo en condiciones tan adversas. Antes las madres se morían de parto, ahora la ciencia ha avanzado tanto que es raro que una mama fallezca durante el puerperio, pero bien, nacen los niños, las madres se recuperan, pero no hay quien los atienda, ni por dinero.

Es un panorama desalentador; a veces quisiera cerrar los ojos y sentirme segura como cuando estaba en el vientre materno, no tener preocupaciones de ningún tipo y sentir la vida en mis ojos, en mis manos y en mi pelo. Pero yo también soy una mujer moderna, liberada y debo trabajar, salir de mi casa y enfrentarme a los peligros. Es la época que me toco vivir, es la existencia desplazada de las terrazas a las oficinas, de los jardines a los medios de transporte publico, de los pasillos a las calles y banquetas.

Esta es mi primera reflexión de este importante año, la mujer y el trabajo, y habría mucho más que agregar, pero, ¿Para qué? Basta con un niño muerto por descuido o un pequeño abandonado para saber que ya esta dicho todo.

Bertha Sánchez De la Cadena
Enero de 2010.

LA AVENTURA
DE LA LECTURA


Desde que tengo memoria mi pasión fue la lectura. Mi madre, una mujer inteligente, sensible y cariñosa, pronto se percató de mi afición por las letras y la apoyó comprándome libros de oferta en el Súper, donde se podían encontrar con fabulosos descuentos, algo muy conveniente ya que en la familia contábamos con poco dinero. También adquiría revistas a muy bajo precio, las cuales eran verdaderas colecciones de cultura, con temas variados aunque principalmente biografías de hombres ilustres y resúmenes de novelas clásicas y de aventuras.

Esto último despertaba mi interés ya que me obligaba a buscar las historias completas en los libros de préstamo en las bibliotecas que frecuentaba.
Así crecí entre papeles y libros, una auténtica ratona de biblioteca. Recuerdo el primer libro que leí de un tirón: Mujercitas, de Louise, May Alcott. Esta es la historia de cuatro jovencitas residentes en Bostón, me fascinó tanto que volví a leerla innumerable veces, y después descubrí otros libros de esta gran escritora: Aquellas Mujercitas Y Los Hombrecitos de Jo.

Al mismo tiempo incursioné en la literatura clásica inglesa, y me encantó descubrir el teatro de William Shakespeare, la obra romántica de Jane Austen, Emily Bronte y Sir Arthur Connan Doyle, entre otros. Y como mi guato por lo inglés se acrecentó leyendo estos autores, seguí con otros de habla inglesa como Edgar Allan Poe, Mark Twain, Henry James y Jack London.

De aquí di un salto geográfico para situarme entre los escritores europeos. Inicié el recorrido literario en España con el Quijote y el Poema del Mío Cid, luego en Italia, siendo mi favorito el autor Edmundo De Amicis; Francia, con sus indiscutibles genios: Víctor Hugo, Julio Verne, Honoré de Balzac, Flaubert y Emile Zola.
Por último, mi primera juventud fue colmada por los rusos : Tolstoi, Pushkin, Gogol, Turgeniev, Dostoyevsky y Chejov. Para estas alturas ya cursaba la preparatoria y completaba mi deseo por la lectura con biografías de músicos y pintores, cuyas vidas siempre me han fascinado conocer. Así me leí las de Mozart, Beetoven, Bach, Haendel, Leonardo Da Vinci, Miguel Angel, Caravaggio, Picasso, Shubert, Dalí, Monet, Van Gogh, Diego Rivera y muchos más. Luego me dio por descubrir rimas, asonancias y consonancias: La poesía, y pronto leí con mucho agrado los versos de Sor Juana, Rubén Darío, Enrique González Martínez, Amado Nervo, Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez, entre otros.

Después de esta ordenada formación artística y literaria y de haber tomado por mi cuenta clases en la facultad de Filosofía y Letras por un año, y luego de apreciación de la pintura, no teniendo nada que ver con mi área de químico-biológicas, al entrar a la Universidad y matricularme en la carrera de médico cirujano, tuve que hacer a un lado estos gustos y concentrarme más en los libros y tratados de Anatomía, Fisiología e Higiene, Histología, Semiología, Patología, Psiquiatría, entre otras materias básicas para mi formación como doctora en medicina.

Ahora, al cumplir 18 años de ser pediatra y neuróloga, puedo comprobar que mi gusto y afición por la lectura no se ha aminorado, aunque debo confesar que ahora soy mucho más desordenada y mucho menos constante.

Y leo de todo. Así como me adentro a la lectura de una novela romántica, también me doy el gusto de leer revistas de modas, el periódico, y hasta las traducciones de los libros más recientes de los Premiados por el Nóbel en los últimos años., como al maravillos escritor turco Orhan Pamuk, la sudafricana Doris Lessing y el Francés Le Cleizio.

Estoy satisfecha de que en casa mi familia me haya fomentado el gusto por la lectura, gusto que después desarrollé por mi misma, por ello estoy de acuerdo en que a los niños se les enseñe no solamente a leer, sino a disfrutar de leer.
Y sí, poder iniciar la aventura de la lectura de un buen libro.

Mayo de 2009
Bertha Sánchez De la Cadena.

LO QUE HA PERDIDO
LA NAVIDAD


Navidad, originalmente época de dar, amor, paz, compañía, aunque ahora ya no estemos tan seguros de lo que significa la Navidad para cada uno de nosotros.
Es cierto que con eso de dar, los empresarios astutos lanzan miles de campañas alusivas a las fiestas, celebraciones y, por supuesto, a las compras de los indispensables regalos. Es muy difícil resistir al embiste de tanta publicidad que nos incita a ir corriendo a las tiendas para aprovechar las ofertas y las no tan ofertas de cientos de artículos que se confunden con sentimientos y que se pretenden hacer pasar por buenos deseos.
¿ Realmente ocurre así? La Navidad está siendo sustituida por mucho que no tiene nada que ver con el sentido original del que hablábamos antes.

La Navidad ha perdido, no ha ganado, y así puedo comprobarlo cuando veo que la mayoría de las personas en estas épocas se dedican principalmente a la adquisición de bienes materiales, a tomar alcohol hasta alcoholizarse con el pretexto de la felicidad, y otros más en tan sólo pensar en vacaciones en la playa.

¿ Esta es su Navidad? Creo que sí, pero no debemos de adoptarla. Podemos salvarnos si buscamos un sentido distinto al de la mayoría, negándonos a seguir las costumbres impuestas para el beneficio de unos cuantos.

¿ Con esto estoy diciendo que no hagamos ninguna compra y que seamos abstemios y que no salgamos de casa? De ninguna manera. Hay que entender que si queremos comprar lo hagamos en la medida de nuestras posibilidades, sin excedernos, y de no ser posible este gasto, no permitamos sentirnos mal porque vemos como otros gastan como locos sin freno alguno, sobre todo con el crédito.

Si queremos beber, que sea dentro de los límites, sin sobrepasarnos y entender que es más importante la salud que un brindis mal encausado, y en cuanto a las salidas y vacaciones, sí, es bonito salir y pasear, pero lo mismo, que esté dentro de nuestras posibilidades el gasto y la duración de las mismas.

Lo esencial es convivir, no pelear por que todo está muy caro y no alcanza el dinero para pagar tal y cual cosa, además, debemos estar concientes de que estas épocas no son precisamente las mejores para vacacionar por lo atestado de los lugares turísticos así como el alza de precios injustificada por ser temporada alta.

Por eso digo que la Navidad ha perdido: Estamos muy lejos de renovar nuestra fe, de querer conservar nuestros lazos familiares, de estar dispuestos a dar, aunque sea sólo una sonrisa. Sólo pensamos en una carrera interminable de adquisiciones y en comparaciones. Quién es más y tiene más evaluado según su navidad comercial, y en sí, como les digo, es tan difícil resistirse…

Unamos fuerzas, unamos sentidos, regresemos aunque sea un poco el tiempo y rescatemos lo que era antes la época Navideña. Imaginemos ese austero pesebre con ese niño recién nacido y empecemos a creer que podemos tener una Navidad más auténtica.
Que las luces y los cantos desborden la alegría interna de estas celebraciones que, más que comerciales, deben nacer del corazón.

DRA. KARLA ESTRADA
Diciembre de 2008.

LA CULTURA DE LA LIMOSNA


Causa pena comprobar cómo ha echado raíces la cultura de la limosna en nuestro país. Basta con salir a la calle para ser blanco de limosneros y vendedores , los cuales andan en las peseras, en la vía pública, en los pasillos y en los vagones del metro y en sí, por todas partes, en las esquinas, a media calle y hasta en los segundos pisos del periférico cuando hay embotellamiento.

Es preocupante ver la cantidad de los mismos, y no sólo eso, sino su falta de coordinación, coincidiendo a veces dos y hasta tres en cada sitio elegido como lugar de venta. Piden limosna, ofrecen artículos y hablan de la suerte y el destino al mismo tiempo, hasta se tropiezan entre ellos mismos y algunos guardan una pausa para dar lugar a que el otro se aleje y pueda ofrecer su mercancía.

Esto habla de la necesidad tan grande que existe de obtener un ingreso aunque sea de manera informal, irregular y hasta cierto punto ilegal, ya que no produce impuestos para el País: Más las autoridades competentes se hacen de la vista gorda.

Aquí no pasa nada, y se opta por una proliferación desmedida de limosneros y ambulantes en lugar de dar una verdadera solución a las carencias de la población, la cual sería, con mucho acierto, la creación de nuevos empleos, con sueldos dignos y suficientes para que las familias de estas personas puedan vivir en un nivel aceptable.

Pero es mucho pedir , los gobiernos actuales les ha dado por fomentar esta cultura de la limosna que les viene como anillo al dedo a la hora de los votos para las elecciones. Prometen subsidios, becas, programas de ayuda, estímulos, pensiones alimenticias, por citar algunos, y todo esto causa la falsa impresión que el partido en turno en el poder ayuda sin condicionamiento a los más necesitados, imagen que sabe aprovechar muy bien para sus campañas políticas cobradas con votos.

Mientras el gobierno cultive esta forma cómoda en apariencia para la ciudadanía, y nosotros la aceptemos con agrado, no tendrá para cuando acabarse este círculo enviciado que da como consecuencia mayor pobreza al país, porque no se está creando ciudadanos responsables y trabajadores que deseen salir adelante, sino un grupo de personas dependientes de una limosna de vez en cuando y a cambio de eso, permitir que un cierto sector político se siga enriqueciendo a nuestra costa.

Deberíamos decir un ya basta también a esta cultura de la limosna, pero mientras siga existiendo comodines, es cuento de nunca acabar…

Dra. Karla Estrada
Septiembre de 2008

TRABAJADORES EN SAN LÁZARO


Trabajadores, no, más bien desempleados que esperan por un trabajo digno. Ellos no andan en las grillas ni en los plantones, tampoco participan en paros y huelgas. A todos aquellos les pagan aunque no trabajen, en cambio, a estos hombres de San Lázaro, no tan privilegiados, no tan listos, no afiliados a un partido político ni sindicato, no les pagan si no trabajan, y como para conseguir una chamba está difícil…

A la salida del metro San Lázaro se concentran cientos de estos hombres en donde se les ve pintada la pobreza. Ellos representan la cruda realidad de un país lleno de injusticias. Nosotros, los habitantes de esta gran metrópoli, ya no tenemos necesidad de ir a las comunidades marginadas para encontrarnos cara a cara con el hambre y con la necesidad. Se les nota la miseria en sus rostros, en sus manos, en la forma de estar de pie o tumbados en el suelo en espera de un milagro, sí, de casi un milagro en estos tiempos en donde la gente prefiere gastarse el dinero en vanidades antes de contratar a un albañil o a un plomero.

Están ahí, con miradas veladas de resentimiento social, pidiendo con silenciosos gritos un trabajo, ya ni siquiera bien remunerado, tan sólo algo para sentirse un poco dignos, un poco menos basura y un poco más hombres, más seres humanos. Estos hombres pasan casi desapercibidos para la mayoría, aquellos que los ven apresuran el paso, ya que suelen oler a sudor y a orines. Tienen el aroma de la carencia, el semblante del reclamo, la ropa de los desprotegidos; sus harapos se tiñen de mugre y a nadie le importan. Los ciudadanos bien están muy preocupados por la reforma energética, porque PEMEX no se privatice, porque quiten la ley del ISSSTE, porque los partidos políticos sigan cobrando bien todos sus beneficios. Nadie quiere pensar que estos tipos existen, es solo una molestia para la ciudadanía de bien, de bien vestir, de bien comer y de bien estar los fines de semana.

Pero aunque nos hagamos de la vista gorda están ahí, son los desamparados de San Lázaro, trabajadores, no, perdón, desempleados, y están en la espera, pero pueden quedarse sentados a esperar. La justicia es lenta, muy lenta y quien sabe si llegará.

Dra. Karla Estrada.
Mayo, 2008.

DEVALUACIÓN FEMENINA


Vivimos una época terrible de injusticias. El mundo sigue desequilibrado y la desigualdad crece a enormes pasos: A pesar del avance tecnológico y científico, el ser humano está más solo que nunca, y en nuestras relaciones personales impera el egoísmo y el desamor.

La mujer vive un mal momento: Para nosotras, la liberación femenina ha traído como consecuencias cambios inesperados, pues si bien se ha logrado cierta igualdad en derechos y trato digno así como oportunidades de desarrollo, trabajo y estudio, por otro lado, la mujer en sí misma, perdiendo sus valores de su propia feminidad, ha quedado poco menos que desamparada ante una sociedad que se ha encargado de devaluarla hasta casi hacer perder su valor.

Muchas pensaran que estoy exagerando, pero analicemos bien las cosas, ahora más que nunca recordamos los versos de Sor Juana en donde acusa al hombre de no comprender a la mujer: Si somos livianas se disgustan, y si somos recatadas también, si amamos mucho nos rechazan y si los despreciamos somos las más crueles.
¿ Por fin?
¿ Es que no podemos ponernos de acuerdo en esto del amor?
En la actualidad el hombre se da más permiso para tratar a la mujer como si no valiera nada. Antes, por lo menos, se nos consideraba para un lugar en su vida, como esposas, como madres, como hermanas, y ahora son más los hombres que prefieren vivir en la soledad, huyendo al compromiso del matrimonio y negándose a darle un lugar a la mujer.

No con esto quiero decir que el casamiento sea la solución,no. He observado que también las casadas sufren de menosprecio.
Ya no es como antes, ahora los hombres divorciados se refieren a su ex como la mamá de los hijos.

Las madres solteras ni se diga; ellas quisieron embarazarse y ahora es su problema no tan sólo traer como puedan a este mundo a los niños, sino también mantenerlos, darles educación y sacarlos adelante sin figura paterna.
¿ Suena demasiado, no?
Las divorciadas son lo mismo que las madres solteras, sólo que con la humillación encima de que el hombre las ha abandonado después de vivir con ellas y aprovechar su juventud y su paciencia.

Y las que siguen casadas a toda costa, porque quieren evitar la vergüenza entre sus familiares de tener un matrimonio fracasado, pagan muy caro el portar el apellido del esposo como propio, teniéndole que soportar infidelidades y hasta segundas mujeres en su propia cara.

Mientras no exista verdadero amor y respeto son muy pocas las oportunidades que a nosotras, como mujeres, se nos brinda en la actualidad. Así, devaluadas, sin posibilidades de encontrar el amor ni la felicidad, tenemos que ir navegando como podamos y unirnos, tratando de llevar vidas más dignas.

Y ya lo decía el dramaturgo mexicano Emilio Carballido, autor de Rosa de dos Aromas:
El estado más digno al que puede aspirar una mujer es la viudez
¿ Qué opinan ustedes?

Dra Karla Estrada
Psicóloga Clínica.
Enero de 2008

RELACIONES PERSONALES


Esta época de Navidad nos da pauta para reflexionar acerca de nosotros mismos tanto como las relaciones con las demás personas. Vivimos en una sociedad caducada en donde la fecha ya expiró y no tenemos ni la consistencia ni la frescura para poder disfrutar la vida a plenitud sin la necesidad de tapizarla de cosas materiales.

¿ Así de mal está el asunto? No es consuelo decir que podría estar peor, pero en sí, la idea de este mensaje se entiende: Si nuestro yo interno no tiene paz en su agitada búsqueda por comprar y adquirir ¿ Cómo pretender tener buenas relaciones con el otro externo? Y nos referimos a la paz espiritual ya que muchos lo tendrán a asociar con un estado carente de guerras o conflictos o con un periodo de estabilidad económica.

Si existe paz en nuestro interior podremos relacionarnos con mayor fluidez con los demás: Podremos sonreír con más facilidad, disfrutar de los momentos compartidos y guardar las esperanzas en el fondo del corazón, más si no tenemos esa paz es probable que nuestros intentos por relacionarnos se vean frustrados por egoísmo, soberbia, vanidad, e intolerancia por citar algunos aspectos difundidos en la sociedad.

Entonces se empiezan a generar las relaciones personales, que a todos los niveles de la actualidad se encuentran en un estado latente de consecuencias negativas, no pudiéndose cuajar la realidad de la convivencia en aras de la simulación.

Y pretendemos ser felices y a veces hasta lo llegamos a creer, y el motor de dicha felicidad es la obtención de diversos bienes tales como ropa, calzado y comida para los más pobres así como coches, pieles y joyas y hasta mansiones para los más pudientes, pero no importando donde se encuentren ubicados, piensan que solamente un pedazo de algo los va a ser felices.

¿ Felices por cuanto tiempo? Hasta que salga el nuevo modelo de celular o los tenis de marca para la temporada. Siempre en esta carrera loca consumista habrá algo que no tengamos y necesitemos.

¿ Necesitar para qué? Para llenar el hueco de la soledad, a veces, otras, para demostrar que soy superior a los otros sin esforzarme mucho, sólo comprando, las más, para reafirmarnos como personas dentro de dicha sociedad, una identificación necesaria para poder sustituir el amor por el sentimiento de pertenencia.

¿ Estaremos en el rumbo correcto? No importa la edad, tampoco la clase social a la que pertenecemos, es prioridad en estas épocas y en cualquier momento de la vida que lo necesitemos, sentarse a reflexionar, a repasar y colocar en la lista de nuestras prioridades algunas que hasta hace poco no las habíamos visto como tal.

Es muy importante hacer ejercicio, bajar de peso, aprender otro idioma, sacarse la lotería, practicar ciertas terapias, etc. Pero lo es más adquirir la capacidad de sentirse bien con nosotros mismos sin depender de alguna situación especial.
Sólo de esa forma podremos relacionarnos con los demás a través del verdadero sentimiento que genera el pronunciar estas fechas y hacer realidad la ya tan maltratada frase de Feliz navidad

Amigos, que no se quede en deseos…

FELICES FIESTAS.

Dra Karla Estrada
Psicóloga Clínica.
Diciembre de 2007