POESIA PICARESCA


LOS AYOYOTES Y OTRAS DECIMAS

POR PANCHO CAMACHO "MORFIN"

Los Ayoyotes


I

Si quieres bajar la grasa
pos a la herbolaría caile,
usa los huesos de fraile
ya verás lo que te pasa.
Mas las semillas en masa
nunca ingieras que destroza,
es materia venenosa
con virtud de adelgazar,
tanto que puede mandar
directo para la fosa.

II

Pa'evitar lo que asi enferma.
el recurso no es el veto,
pues si sirve y el secreto
es la aplicación externa.
Construirás pa'cada pierna
tus polainas valederas,
les colgarás cual esferas
hasta que el chamorro esponje
esos güesitos de monje
y tendrás tus coyoleras.

III

Ya fijadas con un lazo
cual mil badajos tundidos
brotarán diez mil sonidos
que acompañarán tu paso.
Viene lo mejor del caso,
pues aquel que no desista,
se convertirá en artista
cuando encuentre a los concheros,
pues bailará casi en cueros
en las danzas de conquista.

IV

Tendrás tu figura recia
al brincarle como pingo,
sin faltar ningún domingo
en el atrio de una iglesia.
Como escultura de Grecia
esculpida en tronco de aile,
quedarás con tanto baile
con penacho de divisa;
de'sta forma se utiliza
la güesamenta del fraile.

Francisco “Pancho” Camacho Morfin.

El Recomendado


Hablando en forma decente,
te lo digo de a de veras,
que siempre entiende la gente
sin decirte chingaderas.

I

Trajo recomendación
de ilustre personaje,
vino vestido de traje
pa’ llegar a este rincón.
Ya en la primera ocasión
demostró muy insolente,
que era un bruto inconsecuente,
un idiota muy tarado;
un gran buey para el arado,
hablando en forma decente.

II

Hasta le tuve paciencia
que yo mi carácter templo,
le expliqué con un ejemplo,
y mostré gran persistencia.
Muy triste fue la experiencia,
de inmediato desesperas;
aunque no desees ni quieras,
te viene como un reflejo,
tratarlo de muy pendejo,
te lo digo de a de veras.

III

Para cosa complicada
yo pensé está muy verde,
que hasta el detergente pierde
si trabaja en la lavada.
Que lo mando a la chingada,
a este zombi que es un ente.
Regresó, se hizo presente,
otra vez este muchacho;
no importo el cortón tan gacho,
que siempre entiende la gente.

IV

Se vino en llanto deshecho
a pedirme otro chance,
en este difícil lance,
que se la suelto derecho.
Al decir dolor en pecho:
“¡ Hay pendejos de a de veras!”,
mas amigo, ¡ tú exageras!
Además para acabar:
no se te puede tratar
sin decirte chingaderas.

El Burro


I

Por extraño derrotero
marcado por el destino
caminaba un campesino
con un burro y con su perro.
Abusaba por el cerro
de dar palos al borrico,
cuando éste por su hocico
le reclama así al dueño:
“¡ No me des más con el leño
por tu madre lo suplico!”

II

En cuanto oyen al jumento
amo y perro re espantados
corrieron más que volados
cual si los llevara el viento.
El hombre al perder aliento
se detuvo ante el sofoco,
exclamó:”¡ que me hago loco!,
¡ En esta vida cabal
jamás me habló un animal¡”,
dijo el perro:” ¡a mi tampoco!”
III

Con esta nueva sorpresa
que le vino como hilván
cuando escucha hablar al can
quedó el hombre de una pieza.
Ya después del miedo presa
le corrió sin precauciones.
El final, pos tú lo pones,
delicado pa’ los vales;
que como los animales
nos salen muy hocicones.

Francisco “Pancho” Camacho Morfín
D.R. AÑO DE 2002.

 



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