
NUEVA SECCIÓN DE CUENTO
ESCRITA POR NIÑOS
CERA NEGRA
No hace mucho existió una niña llamada Yocko que presumía de su hermosa piel blanca y su precioso cabello. Sólo quería estar con niñas blancas y despreciaba a las otras pobres niñas negras.
Un día una niña negra quiso ser amiga de Yocko y le preguntó sí quería, pero por el contrario, Yocko se mostró grosera y le dijo: ¡Qué acaso estás loca! ¿Quién te has creído para tú decirme eso a mí? La niña se sintió triste y se fue llorando a su casa.
Al siguiente día Yocko encontró en su puerta una veladora negra como las que le regalaba su abuelo: Já, debe ser una broma. Mi abuelo ya murió hace mucho, dijo Yocko.
Al atardecer, Yocko se fue al río ya que le gustaba ver su reflejo en el agua. Ella le llamaba el espejo de agua. Después llegó su madre. Ella le decía a Yocko que no fuera del otro lado del río. Pero Yocko se hizo la sorda y fue y anduvo un rato caminando y se perdió al anochecer. Yocko estaba asustada. En eso, salió de entre los árboles su abuelo difunto con la veladora negra y le dijo: Despreciaste esta veladora como despreciaste a la niña negra. Y bañó a Yocko con la cera. Desde entonces Yocko se volvió totalmente negra. Todavía iba al río a verse y a recordar las advertencias de su madre, mientras su reflejo le decía: El espejo de agua no miente. Nunca mentirá. Ahora no eres más que cera fea e inútil. Cera negra.
André Aguirre Carlos( 13 años)
Para la redacción de literana
Febrero de 2008