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Desde el Diván del Psicoanalista

Crónicas de la Ciudad

 

 

 

El Burócrata. Novela por entregas.


CAPITULO NUEVE

Javier amaneció con un vacío en el pecho: se percató de que su alma se había esfumado y con ella la poca alegría que le animaba. Un lunes por la mañana, al llegar a la oficina, buscó a Caty como siempre lo hacía para saludarla.
Le sorprendió ver que ella no estaba, pues nunca faltaba y tampoco se le hacía tarde; por eso preguntó por la chica y le informaron que había solicitado una licencia para ausentarse durante seis meses.

¡ Seis meses! Era toda una eternidad ¿ cómo podría soportar no verla durante tanto tiempo? Se había acostumbrado a su presencia, a su sonrisa y hasta a sus regaños, porque ella no dejaba de decirle lo que él hacía mal. Era una verdadera amiga, auténtica, y además, sentía amarla profundamente ¿ por qué se había ido? Su cabeza daba vueltas y no acertaba a responderse esta interrogante, o más bien tenía miedo de encarar la realidad: quizá ella se había ido para poner distancia de por medio y tratar de olvidarlo. Tenía que aceptarlo: últimamente no se había comportado bien con Caty. La hacía rabiar dándole celos y no dejaba pasar un día sin molestarla con anécdotas acerca de sus nuevas conquistas. Incluso, en una ocasión se puso a contarle de una prostituta que había conocido en el centro de la ciudad; otra historia que también le gustaba repetir, era la de sus adoradoras que asistían a las funciones del teatro y la de una mesera que había conocido recientemente en un restaurante de moda.

Él podía ver cómo la chica perdía los estribos y se enojaba de tan celosa que se ponía al escucharlo: pensaba que con esto había ganado terreno. Caty no accedía a sus requerimientos amorosos, pero por lo menos la hacía sufrir por ser tan mala niña y no corresponderle. Este pensamiento aliviaba en parte su inmenso dolor por el rechazo de su amada y le sostenía medianamente el ego que aún conservaba intacto a pesar de la tormenta.

De todas formas, tenía que localizarla, así fue que se atrevió a llamar por teléfono a su casa, pretextando necesitar unos archivos que no encontraba por ningún lado y pensando que quizá ella se acordaría: le contestó el padre de la muchacha, quien sin darle detalle, le dijo que había salido de viaje y que tardaría un buen rato fuera de la ciudad. Con esto, Javier desistió en volver a llamar: no tenía amigas en la oficina a quienes preguntarles y tampoco conocía a otras fuera del trabajo.

Al comprender la extraña situación en la que se encontraba, sintiendo la lejanía de la chica, decidió tomar de una vez por todas una resolución definitiva con su esposa.
Tenía que dejar de jugar a las visitas a domicilio y mudarse lo antes posible de su casa. Encontró un cuarto, cuyo alquiler era económico. Enfrentó la soledad y escribió un poema muy triste que hablaba de una almohada vacía y las ganas que tenía de estrecharla entre sus brazos; el humo de un cigarrillo ascendiendo en espiral hacia el techo mudo de la habitación y su corazón desgarrado por la ausencia de su amada, la única mujer que le había hecho conocer al verdadero amor y que ahora se había alejado por su torpe conducta.

……………………….

Javier también realizó cambios en su compañía de teatro: despidió a las malas actrices y contrató a otras más profesionales. Armó una banda de música de blues y organizó con mayor seriedad los ensayos. Las ofertas de trabajo no se hicieron esperar y aunque no eran muchas, sí les daba la oportunidad de poder lucir a todos y cada uno de los integrantes de las obras puestas en escena y de los espectáculos musicales.
Empezaron a dejar de ser desconocidos y modelaron un grupo muy estable, consistente y dispuesto a trabajar, echándole todas las ganas del mundo para poder complacer a un público que por lo demás era exigente, el verdadero ojo del pueblo.

………………………… Cuando todo parecía ir bien y solo la ausencia de Caty ensombrecía su vida, el burócrata recibió una llamada telefónica que trastornaría su vida: una de esas noticias que no se desean escuchar jamás, pero que la realidad nos obliga a asimilarlas.
Su hija, su pequeña, su princesita, como él la solía llamar, se encontraba gravemente enferma en un Hospital: había sido trasladada urgentemente la noche anterior y, no pudiendo localizarlo, le habían dejado el mensaje en la contestadora de su oficina, que era el único lugar seguro para encontrarlo.

Inmediatamente marcó el número de su antigua casa, pero nadie le contestó, entonces, pensó en hablarle a su suegra, pero tampoco estaba; sólo pudo hablar con uno de sus sobrinos, quien le dio la dirección del lugar donde habían internado a la niña, pero no le supo dar razón de su estado.
Algo malo estaba sucediendo: sus sentidos le indicaban que era algo grave y no quiso pensar más y pidió permiso para ausentarse y salió directo al nosocomio.

…………………..

Al llegar al hospital, buscó de inmediato la sala de Urgencias: ahí le informaron que la niña había sido internada en el piso de pediatría.
Eran cerca de las cinco de la tarde y había hora de visita, por lo que le dejaron pasar con una identificación en la mano. Ya arriba, se encontró en la sala de espera con su ex mujer, su ex cuñada, sus sobrinos y su ex suegra: Javier junior también estaba ahí, sólo que de momento no lo vio y pasó sin saludarlo.
Es más, no saludó a nadie: arqueó las cejas frunciendo el ceño y desvió la comisura de la boca en señal de disgusto. Tania se acercó despacio y le dijo.

- ¡Qué bueno que estás aquí¡ No te imaginas las horas de angustia por las que hemos pasado!
- ¿ Y qué se supone que pasa con la niña?- Preguntó Javier en tono enojado.
- Pues… la verdad no sé, se puso mal, así nada más, de repente: estamos esperando los resultados de los exámenes que le realizaron. El doctor no tarda en venir para informarnos.-

Javier se sentó en una silla y sin decir palabra, se llevó las manos a la cara, tratando de cubrir el dolor que se le reflejaba.
Pasaron varios minutos, hasta que por fin apareció un doctor joven, quien les dijo:
- ¿ Son ustedes familiares de Hortensia? –
- Sí doctor, soy su mamá y él es su papá – Contestó Tania.
- Bien, quisiera poder hablarles en privado ¿ si me permiten?-
- Claro, ¿ dónde…? –
- Por aquí. Les llevaré al cuarto médico para poder mostrarles también algunas placas-

…………………….

- Estos son los resultados de los exámenes preliminares- Inició el doctor, y agregó: La niña tiene un historial de cefalea, visión borrosa y dificultad para respirar. Se le practicó un estudio de biometría hemática, el cual demuestra un aumento considerable en los leucocitos de la fórmula blanca. Tenemos que hacer más pruebas para corroborar nuestra impresión diagnóstica inicial, quizá una médula ósea, pero al final de cuentas sólo es para completar el estudio, ya que la pequeña muestra un cuadro clásico y se encuentra en la edad de presentación de estos padecimientos, así como todo concuerda, hasta el sexo: sólo nos faltaría preguntarle a usted, señora, sobre algunos antecedentes durante el embarazo, para así poder relacionar con mayor exactitud los factores de riesgo de la enfermedad. Bien, siento comunicarles que, es casi seguro que su hija padezca leucemia…

- ¿ Leucemia? – Preguntó Javier alzando la voz, y añadió: ¿ Se da cuenta de lo que acaba de afirmar, doctor?-
- Todo indica un cáncer de la sangre-
- ¿ Y se puede saber que es lo que más indica? –
- En las radiografías de tórax se observa infiltrado pulmonar, y eso explica el sufrimiento respiratorio. Ya solicitamos al banco de sangre dos unidades de plasma para transfusión de emergencia, sólo hay el pequeño problema de que habrá que reponerlas mañana temprano y un donador, de preferencia dos, tendrán que acudir a una cita que previamente tendrán que concertar en el laboratorio que se encuentra a un lado de la sala de Urgencias y …
- ¿ Puedo interrumpirlo? En primer lugar, haga el favor de explicarnos la enfermedad de mi hija en términos o palabras que puedan ser entendidos por mi esposa y por mí. Segundo, me gustaría saber si se puede solicitar una segunda opinión al respecto o si la niña está en condiciones de viajar al extranjero para que le realicen más pruebas- - De acuerdo: la niña probablemente tenga un tipo de leucemia rara conocida como Leucemia no Linfocítica Aguda; se caracteriza por ser muy maligna y por presentar complicaciones en forma temprana. Se puede esperar en las primeras horas del ataque agudo, un accidente vascular cerebral, por lo que definitivamente no está en condiciones de ser trasladada, mucho menos de viajar.
Ustedes están en su derecho de pedir una segunda opinión, pero los resultados van a ser los mismos, aquí o en China, y les aconsejo aceptar lo más pronto la situación de su hija, para poder llevar a cabo las transfusiones y dar inicio con la quimioterapia y la radioterapia, estas últimas consisten en medicamentos, en ocasiones tóxicos pero necesarios, y en radiaciones por medio de un aparato especial, pero insisto, antes de tener el diagnóstico definitivo en las manos, tendremos que realizar un estudio de médula ósea, el cual consiste en la extracción de material del hueso por medio de una jeringa que nos permita aspirar una muestra que será posteriormente analizada en búsqueda de células malignas, típicas del cáncer-
- ¿ Y usted piensa que me voy a quedar de brazos cruzados escuchando tan tranquilo toda su letanía? No me parece su diagnóstico inicial y tampoco deseo escucharlo más, regrese con mi hija para que le de cualquier tratamiento, el que sea, sólo le pido que la ponga en condiciones para llevármela de aquí-
- Javier, ten calma- Dijo Tania- ¿ No estás escuchando que nuestra hija está grave? Puede hasta morir en cualquier momento, es mejor aceptar las indicaciones del doctor, ya después harás planes, y recuerda, yo también cuento en esta discusión: soy su madre, doctor, y usted haga lo que crea conveniente. También iremos, mi familia y yo, a ver lo de las donaciones de sangre. Le agradezco que la esté atendiendo y le pido por Dios que le eche todas las ganas del mundo y que salve a mi pequeña…

Tania ya no pudo continuar. Las lagrimas le tapaban la garganta, impidiéndole hablar: se cubrió el rostro y trató de limpiarse, pero el flujo de tristeza no paraba de inundar su cara y su cuello.
Javier, se calló y permaneció de pie, en actitud desafiaste delante del galeno: éste, sin pronunciar palabra, salió prudentemente de la habitación, dejando solo al desconsolado par de padres, quienes veían derrumbarse el mundo ante sus ojos.

……………………

La hija del burócrata está muy enferma. Tiene once años, se le cae el pelo por la quimioterapia: tiene una enfermedad que es mortal es más del 75% de los casos. El pronóstico es sombrío a corto plazo, quizá unas semanas, tal vez un par de meses, pero no se sabe con exactitud. Es poco, muy poco, lo que la ciencia médica puede ofrecerle. Parecería como si tan sólo quedara esperar la llegada de la muerte, y él se siente impotente, terriblemente inútil y es cuando también alberga sentimientos extremos que lo hacen pensar en el suicidio, pero no se atreve al ver a su hija en la fría cama de hospital dónde la tienen.

Realizan el estudio de la médula ósea: es muy doloroso y molesto, la niña se queja, pero es necesario. El resultado es contundente: las células malignas se haya por todas partes, proliferando, danzando sobre el pronóstico: A corto plazo sólo sobreviven el 25 % de los pacientes y eso, si no hay complicaciones.

Mientras hacen las pruebas y determinan la naturaleza de la enfermedad, Javier sufre. El sufrimiento es el dolor del alma, no se puede aliviar con una pastilla.
El burócrata pasa largas horas al lado de la niña: pide permiso en el trabajo e incluso la va a ver por las mañanas. Trata de mostrarse lo menos taciturno posible, y hasta le ha contado chistes. No sabe qué hacer para agradarle, para hacerle menos monótono el tiempo que se pasa hospitalizada.

La primera vez, tardó casi un mes para ser dada de alta. Javier habló con todos los médicos del servicio, incluso hizo cita con el director médico, quien ni lo recibió y mandó un representante, pero todos le dijeron lo mismo: era cáncer, no había vuelta de hoja, y uno de los más malignos; una leucemia rara que casi siempre se presenta en adultos ancianos, pero que en un pequeño porcentaje…¡Siempre las cifras! Como si todo se redujera a eso, un simple número, un cálculo sencillo, un macabro 25 % que para casi nadie le significaba nada, ahora le correspondía toda la angustia y el temor que implicaba el saber que los días de la niña estaban contados.

Las mismas opiniones al respecto, las mismas preguntas de la historia clínica como disco rayado; tener que responderlas a un ejercito de estudiantes e internos practicantes, y eso solo por cortesía, pero sentía que cada vez aguantaba menos: inclusive les preguntaron por medicamentos que pudiera haber tomado su esposa, o por radiaciones que pudiera haber recibido durante la gestación. Cada vez que le preguntaban algo nuevo o diferente la cabeza se le trastornaba con la información recibida. Creía haber descubierto algún factor al cual echarle la culpa de la enfermedad de Hortensia, pero no había culpas sino hechos. La niña estaba realmente mal, casi no veía, tenía sangrados frecuentes y se enfermaba fácilmente durante los periodos de neutropenia.
Después de su primer día de alta, a ambos padres les duró poco el gusto de verla en casa, pues a la semana ya tenía tos y catarro, por lo que tuvieron que acudir nuevamente al servicio de Urgencias:

- ¿ No les he dicho que no deben descuidar a la niña?- Les dijo un interno que se encontraba aquella madrugada en el servicio de Consulta Externa.
- ¡ Pero si no la hemos descuidado doctor!- Reclamó Tania.
- Ya saben que Hortensia tiene ANLL y que estos pacientes cursan con severos cuadros de neutropenia, por lo que se deben evitar todo contacto con personas infectadas, o la exposición al aire o al frío, si no deseamos que se contagie como fue lo que le ocurrió a la pequeña-
- ¿ Qué quiere decir eso de a, ene, ele..
- ¡ Ay, señora! Son las siglas en inglés de la enfermedad: Leucemia no Linfocítica Aguda, ya debería de retenerlas ya que en todos los papeles de la niña se abrevia de esa manera. En fin, ¿ desde hace cuanto tiempo se le diagnosticó el cáncer?-
- Como cinco semanas doctor-
- Está bien: la niña se va a quedar hospitalizada para poder hacerle más transfusiones…
- ¿Otra vez hospitalizada, pero si acaba de ser dada de alta hace una semana-
- Así son estas cosas señora. Hortensia tiene una faringitis, pero a diferencia de otros niños, digamos, relativamente sanos, ella no cuenta con defensas en su sistema inmunológico, a eso nos referimos cuando se dice neutropenia. Le voy a tratar de explicar para que ya no se angustie tanto: los neutrófilos son células de la sangre que se encargan de la defensa del cuerpo en caso de enfermedad infecciosa, pues bien, existiendo pocos soldados, los microorganismos se aprovechan para invadir las mucosa y cavidades del cuerpo de la persona, resultado así la enfermedad. Hortensia tiene neutropenia por la quimioterapia y la radioterapia: verá, es un arma de dos filos. Por un lado abaten las células malignas, pero como no hay selectividad, también matan las sanas.
- ¿ También es por eso entonces que se le cae el cabello?-
- Exacto. Bueno, tranquilícese. Ahora lo importante es internar a la niña para su tratamiento.

………………

En esa madrugada, ignorante de lo que le sucedía a su hija, se encontraba Javier solo en un cuarto que ya alquilaba desde hacía unos meses.
Reflexionaba sobre su vida inmediata: se daba cuenta que había estado muy alejado de sus hijos, sobre todo a raíz de sus problemas conyugales, y lamentaba enormemente no haber permanecido más tiempo cuando todavía eran una familia y los dos chicos estaban sanos y en la casa.
Sus remordimientos eran intensos al recordar como, en numerosas ocasiones, le había gritado a la niña por cualquier tontería. Estaba profundamente arrepentido pero se daba cuenta que no se podía dar marcha atrás en el tiempo.
El panorama no pintaba nada bien y Hortensia se veía a tal grado afectada, que los doctores cada vez que la revisaban bajaban el número de meses pronóstico de supervivencia. Si bien podrían ser dos, había algunos que ya no le daban ni uno y medio.
El tiempo marchaba a pasos acelerados lacerando la vida de la pequeña y por otro lado, parecía estancarse en términos de esperanza. ¿ Cómo era posible que transcurrieran los días tan aprisa en relación con su enfermedad, y a la vez tan lentos para tener que soportar ver cómo se consumía en vida?

La idea que más le atormentaba era la del tiempo: No había duda de que el fin se acercaba rápidamente. ¿ Qué podemos hacer nosotros, los humanos, ante los minutos que nos envuelven, acercándonos cada vez más al final?
¿ Qué haríamos si estuviésemos conscientes de que disponemos de pocos días, quizá solo horas, para poner en orden todo aquello que está descompuesto en nuestra existencia?
¿ Nos arrepentiríamos de todo lo malo que hubiéramos hecho?
Javier lloraba lágrimas internas: deseaba, con toda su alma, haber podido estar más tiempo con su hija; espacios de vida que los dedicó a placeres egoístas, conquistas estúpidas y diversiones absurdas. Sólo a Caty recordaba como al ángel que había aliviado su vida, y sólo a ella deseaba tenerla cerca en esos momentos de soledad.

………………………………

A eso de las seis de la mañana Javier recibió una llamada telefónica: Era Tania, le informaba que la niña se había puesto mal nuevamente y que ahora estaba en el hospital con sueros y transfusiones de plasma.
El se alarmó y le preguntó que si estaba tan mal como la primera vez, y ella lo tranquilizó: no, tenía una infección en la garganta, y se recuperaría en un par de días. ¡ Un par de días! Esta noticia terminó de un golpe con la paciencia atada de Javier. Tomó una decisión brusca después de colgar: iría directamente al hospital y se llevaría a la niña de ahí. Era evidente que los médicos no estaban tratándola como era debido: ya investigaría y conseguiría otra opinión, por lo menos de boca de otro doctor, médico o lo que sea, mexicano, ya que no tenía ni un quinto para viajar al extranjero, y además Hortensia no lo resistiría, le habían advertido los galenos. En fin, que tomó su saco y salió sin bañarse y sin afeitarse.

Llegó rápidamente ya que el lugar donde rentaba no se encontraba lejos del hospital. Solicitó ver a la niña pero le negaron la entrada. Se encontraba en cuidados intensivos para poder transfundirle el plasma en un lugar menos contaminado. Se le había iniciado antibiótico por la vena y dos enfermeras cuidaban de ella.
Por el momento no podían entrar los familiares, y los próximos informes acerca del estado de salud de la pequeña serían dados a las cinco de la tarde por el médico pediatra adscrito. Javier se molestó bastante y, sin ocultarlo, empezó a alzar la voz y a agredir a cuanto médico o enfermera pasara a su lado. Tania trató de calmarlo pero fue muy poco lo que logró.
Salió de ahí y se dirigió a casa de unos parientes cercanos, donde le ofrecieron de comer. Parece que ya llevaba muchas horas sin probar alimento, y cuando lo hizo, comió frugalmente.
Él les platicó nuevamente de su problema, el cual no era del todo desconocido para la dueña de casa. Ésta fue que le aconsejó ir a ver a un brujo.
¿ Un brujo? Sí, por absurdo que pudiera parecer, los brujos curan a diario a infinidad de personas que acuden en busca de su ayuda.
Si los doctores de Hortensia no la habían podido aliviar, pues se tenía que probar con un hechicero. No había nada que perder, total, si el brujo no podía la regresaba al hospital. ¡ Al hospital, jamás! Javier sentía que no podía controlar el rencor en contra de los doctores.

……………………..

Esperó los informes, en los cuales apenas se dignaron a decirle que la niña estaba grave sin dar más detalles, y no se les permitió la visita, prometiéndoles que quizá pudieran pasar a ver a la niña después de entregar el turno, a eso de las nueve de la noche.
Javier pudo ingresar a la sala hasta las diez y media. Era viernes para amanecer en sábado y los fines de semana y festivos reducen el número de personas que laboran en el hospital: también había poca vigilancia y los médicos se veían relajados ya que había poca consulta en Urgencias.

Le dio instrucciones a Tania que le esperara con el auto en la puerta de servicio, aquella por donde ingresan los médicos y las enfermeras, situada justo atrás del edificio principal.
A ella se le hizo muy raro esto, pero no dijo nada y obedeció.
Al cabo de una hora, salió Javier con un bulto en sus brazos. Era Hortensia cobijada de la mirada de los vigilantes.
Tania se alarmó pero a la vez comprendió que era demasiado tarde para poner objeciones: arrancó el coche y mientras manejaba, preguntó a su marido qué ocurría.
El se limitó a explicarle que había burlado la guardia y se había sacado a la niña del hospital. Primero se aseguró que las enfermeras se pusieran a cenar y estuvieran viendo la tele: luego, esperó a que llegara la noviecita del doctor de turno y se lo llevara a cenar al comedor del hospital. Así, entre tanta distracción, fue relativamente fácil coger a la niña, taparla muy bien para protegerla del frío de la noche y bajar escaleras hasta encontrarse en la planta que da hacia la calle.

El policía velador estaba roncando, y eso que no daban las doce, pero había cedido al cansancio de tantas veladas acumuladas: ya en el patio, sólo había tenido que descorrer un cerrojo y se encontraba en la calle.
Tania meneó la cabeza en señal de desaprobación y se mordió los labios: sabía que era inútil tratar de llevarle la contra a su esposo, sólo le consolaba la idea de que vería a su niña y podría abrazarla y que, al final de cuentas, ya se hubiera aliviado un poco desde que la dejó en manos de los doctores la madrugada pasada.

………………….

Al día siguiente sacaron cita con el brujo, pero no contaban con que el señor ya tenía anotados, antes que a la niña, cerca de veinte pacientes. Javier protestó y vociferó: su hija estaba demasiado enferma como para esperar turno. Sin embargo, poco le valieron los gritos. Si quería la consulta debía calmarse, sentarse y esperar como todos los demás.

Las horas transcurrían y se desesperaba mientras veía cómo a Hortensia se le iban y le regresaban los colores a la cara. Se ponía de repente azul y luego medianamente adquiría una coloración amarillo verdosa: esa situación ya lo estaba alarmando, y cuando se decidía a irse, fue que lo llamaron como el que sigue…
Los recibió en primera instancia el aprendiz del brujo, quien les hizo algunas preguntas: - ¿ Desde cuándo está la niña enferma?-
- Desde hace cinco semanas-
- ¿ Y por qué acuden hasta ahorita?-
- Es que ya estuvimos probando de todo, nos entretuvieron en el hospital-
- ¿ Y bien, qué es lo que les dijeron los doctores de allá?-
- Que tenía leucemia, pero yo no les creo. ¿ Oiga, el brujo va a tardar mucho?-
- ¡ Leucemia! ¡ Válgame Cristo! Es mejor que recogan sus ropas y la vuelvan a vestir, aquí no podemos…
- ¡ Momento! – Dijo en ese instante el Brujo, quien hacía una entrada precipitada por una de las puertas laterales al consultorio, y agregó: ¿ Quién dijo que no podemos? Por favor, señores, no hagan caso de este muchachito todavía impregnado de la ciencia que le enseñaron en la escuela, pero la vida puede enseñarnos aún más: esta es la prueba, yo he salvado a muchos niños con tal padecimiento, pequeños a quienes los doctores habían desahuciado, pero que con mi fuerza y tratamientos logré que vencieran la enfermedad-
- ¿ En verdad- Se atrevió a preguntar Tania.
- Por supuesto señora, es más, ahora mismo daremos inicio a la serie de infusiones que tomará la niña, así como a los ritos de las limpias para alejar a los malos espíritus. Ustedes no se preocupen, de hoy en adelante la niña estará en buenas manos, y yo les garantizo su curación en menos de dos semanas, sólo que…
- ¿ Qué sucede, brujo?- Preguntó nervioso Javier.
- Sólo que el tratamiento completo les va a costar 2 mil pesos, pero eso sí, hay garantía de curación : A la niña le volverá a crecer el cabello y podrá jugar en menos de dos meses con sus amiguitas de la escuela.
- Está bien, cómo le vamos a dar los pagos?-
- Es un sólo pago, a más tardar mañana por la mañana, en efectivo y por adelantado- - ¿ Mañana? Está bien, todo sea por la salud de mi hija; ya veremos cómo nos las arreglamos. Ahora haga el favor de comenzar con eso... ¿ Cómo dice que se llama?- - Limpia con huevo. Es lo primero y fundamental. Ustedes pueden estar presentes durante el rito o pueden salirse si lo prefieren-
- Disculpe, ¿ también tomará yerbas o algún elixir o jarabe para esa tos que no se le quita?- Preguntó Tania.
- Pues no lo creo necesario, pero quizá estaría bien que lo tomara-
- Yo diría, ya que se ve muy enferma y la tos no le para y el moco no le deja de escurrir-
- ¿ Tiene calentura?-
- Sí, y muy alta, a veces hasta 39 o 40-
- ¡ Hum, esto está más difícil de lo que pensaba! Bueno, ustedes confíen en mí, yo les sacaré a su niña. Vamos a empezar, ¿se quieren hacer a un lado, por favor?-

………………..

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ...
NO SE LA PIERDA EN EL NÚMERO DE MAYO DE 2003.
BERTHA SANCHEZ DE LA CADENA D.R.2003.

Texto tomado de la NOVELA INEDITA EL BURÓCRATA,
SEP-INDAUTOR 03-2002-06191382300-01.

 

 

 



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