LA REENCARNACION
DE SOR JUANA


¿ Qué haría Sor Juana en nuestra época si tuviera la oportunidad de reencarnar?

Caminaba por la calle de Regina en el Centro Histórico de la Ciudad de México y eché a volar la imaginación cuando recordé de que ahí había estado el claustro de Sor Juana Inés de la Cruz. El antiguo convento de San Jerónimo, hoy convertido en Universidad y Escuela de Arte, había pertenecido a la orden de los agustinos y su majestuosidad arquitectónica no bastó para hacer más feliz la vida a la décima musa.
Me gustaría imaginar que soy la reencarnación de Sor Juana, pero eso sería muy soberbio de mi parte ya que ni llegándole a los talones, sería mucho el quererme siquiera comparar, menos igualarme con tal excelsa poetisa, pero, no queriendo dejar pasar mi deseo y convirtiéndolo en sueño, inicié a soñar despierta como suelo hacer, creyendo que yo misma podría ser Sor Juana, pero una monja en plenos albores del siglo XXI, con todo lo que esto implica, y no pudiendo evitar las comparaciones, pues empecé por la infancia de Sor Juana, comprometida en una soledad prematura por el distanciamiento que tuvo de su familia en su natal Nepantla y envuelta en una disciplina que ella misma se impuso a muy temprana edad. ¡ Qué lejos estamos nosotros de situaciones semejantes¡ Cuando los alumnos buscan afanosamente evitar las clases y los maestros pretextos quieren para cancelarlas, hubiese sido para ella un motivo de conflicto vivir en una época que teniendo todas las facilidades a su alcance, no se desea estudiar ni aprender.
Ella no hubiese entendido ni participado, pero proveniente de una familia poco acaudalada como era, debía conformarse con la educación nacional, si es que a esto se le puede llamar así; habría caído en la desesperación y enfermado de tristeza al ver los resultados de las evaluaciones internacionales, donde los niños mexicanos obtuvieron cifras vergonzosas en español y matemáticas.
Muy pronto su deseo de ingresar a la Universidad se vio frustrado, siendo probable que nunca pisara un aula de dicho recinto, más su afán de aprender pudo más y fue autodidacta en la medida que pudo conseguir algunos libros, y después aprendió latín lo que le abrió las puertas al conocimiento de aquella Nueva España.
Si Sor Juana hubiera nacido a finales del siglo XX, ahora sería una mujer que sin problemas ingresaría a la Universidad. El conflicto surgiría en la elección de la carrera a seguir, todas muy lejanas a su vocación cosmopolita.
Estoy casi segura que hubiese optado por Filosofía y Letras, pero también le hubiese gustado cursar una carrera de actuaria, de arquitecta ¿ Y por qué no? Quizá hasta medicina, pero no pudiendo ejercer tantas profesiones, se hubiese quedado quizá con la de maestra de teatro en la Facultad, lugar propicio para continuar con su aprendizaje.
Claro que sería una experta en el idioma inglés, lengua que le abriría las puertas a la información mundial, sería también asidua del Internet del cual sacaría un provecho extraordinario en cuanto a información, pero también sería rata de biblioteca y no le importaría pasarse largas horas consultando libros antiguos.
Sería venerada por toda su patria, como lo escribió en una de sus obras, y objeto de homenajes a muy temprana edad, premios y reconocimientos sin duda que la abrumarían y dejarían poco espacio para continuar su obra literaria.

Ni de broma hubiese tratado temas religiosos, sino científicos por excelencia, y quizá hubiese sido una maestra en el arte de la poesía erótica.
No hubiese existido el conflicto del camino a seguir. Ella sería una mujer soltera, libre, pero laica. Su educación la continuaría como prioridad y único anhelo de su vida.
Se hubiera cansado pronto de los reflectores para nuevamente enclaustrarse. Si ella hubiera podido viajar, eso la hubiese enriquecido a tal grado de modificar su obra entera, pero pienso que de todas formas se confinaría a la soledad, y siendo introvertida acabaría escribiendo los versos necesarios para volver a cimbrar al mundo hoy en día.
Sus críticas no serían motivo de desacuerdo, antes bien todos las esperarían, quizá en una columna semanal en algún periódico de gran circulación, y no siendo precisamente periodista por su carácter, pero sí articulista, sería leída por miles…
Pero tímida al fin, estoy segura de que después de haber probado la libertad, habría de todas formas elegido la soledad de una orden conventual, pero siendo más activa dentro de ella y no dejando de escribir y de publicar.

Atreverse a conducir un auto, a organizar y fungir como presidenta en reuniones de intelectuales, y en sí, en tratar de evitar la enfermedad que la postró, pero no así otras más actuales como el cáncer.
De todas formas enferma, con un nudo en la garganta que le hubiese impedido gritar lo que aún faltaba, nuestra reencarnación también hubiese dejado su obra inconclusa, dejándonos un ansia de saber qué es lo que podría suceder en la posibilidad de los tiempos.
Yo, como cualquier mujer culta y preparada, podré soñar cómo sería nuestra vida si fuésemos otra Sor Juana, no carentes de dificultades, no carentes de angustias, no libre de pensamiento, porque como en todo, aunque no nos demos cuenta, esta época también tiene limitaciones, mismas que se dan ante el exceso de información y la falta de tiempo para elegir lo que se va a leer o a estudiar.
Fomentando esta angustia moderna, no sé bien si mejor desearía estar en tiempos de Sor Juana, en esos 1660’ s cuando ella vivía la plenitud de su intelecto.
Lógica y sensible como era, su obra no hubiese tenido que ser sacrificada en aras de la razón, sino que hubiese podido desarrollar su aspecto conceptual tanto como el íntimo, en forma por demás esplendorosa, siendo fruto y deleite para nuestros sentidos sus versos actuales, los cuales sin duda hablarían acerca del amor, de la desintegración del mismo en la sociedad actual y de la esperanza de la reivindicación de ellos.
También “Negada para el matrimonio” y sin vocación religiosa, sería catedrática, un tercer camino para las mujeres intelectuales de hoy en día.
Pero quizá hubiese encontrado el fenómeno de la sobrepoblación y pese a ser su obra de una calidad incuestionable, hubiese sufrido mucho por colocarse en un lugar merecedor a sus letras oficiantes.
Y entre tanto falsos poetas quizá ella hubiese casi naufragado, pero seamos benevolentes. Me gustaría creer que por fin sería reconocida en su lecho de muerte, ahora no por salmonelosis ya que es una enfermedad curable hoy día, sino por cáncer.

Y volvamos a la verdadera Sor Juana: Harta de la vida cortesana y no sintiendo vocación alguna para la vida religiosa, no dejó a un lado la elección de ser monja, así, primero probó en la orden de las Carmelitas en el Convento de San José, donde no soportó la pobreza ni las condiciones de las reclusas, y después de abandonarlo cuatro meses más tarde por medio de una dote favorecedora, pudo ingresar al Convento de San Jerónimo hoy situado en lo que es la calle de Regina en el Centro Histórico de la ciudad de México, y cuyas reglas eran por lo demás flexibles hasta cierto punto.

En el convento fue contadora y maestra de música. También escribía por encargo loas, autos, villancicos y oraciones que no eran muy bien de su agrado. Como ella misma lo expresó, lo único que escribió en total libertad fue su poema ” Primero Sueño”donde se advierte su capacidad técnica al servicio de su profunda sabiduría.
Hoy en día se me ocurre pensar que ella hubiese tratado temas controversiales, como la guerra, el Islam, las muertas de Juárez, la discriminación, la clonación humana, y quizá se hubiese convertido en una defensora de los derechos humanos, pero sin amargura, como lo es actualmente la Somalí Ayaan Hirsi Ali quien se ha declarado atea.
Me gustaría desear una Sor Juana sin el hábito que la caracteriza, con una sonrisa de hermandad y de comprensión para los seres que la rodean. Descansada así del conflicto de poder alimentar su intelecto, lo hubiese hecho de manera natural y ascendente, demostrando al mundo su capacidad de raciocinio y su deleite en el conocimiento, sólo por el placer de saber, cosa que quisiera creer ya se puede ejercer con plena libertad en este siglo XXI.

Más Sor Juana nos dejó en 1695. Desde entonces no ha habido otra como ella ni creo que la habrá. Nos gustaría pensar que pudiera existir una mujer ya no igual sino siquiera parecida, una que denuncie pero que fuera capaz de conservar su feminidad, sus convicciones y su amor por la humanidad; una que escriba pero también capaz de desarrollar su sensibilidad a la par de su razón, y ante este nuevo fenómeno decir:
Sí, verdaderamente pudiera ser la reencarnación de la musa.

Bertha Sánchez De la Cadena
7 de febrero de 2008

Crisis de un sermón un 17 de abril
por Ricardo Aguirre Bahena


Un 17 de abril nos dejó nuestra décima musa

A Ramiro Aguirre Heredia

I.- Atrapada sin salida.

Aún con vida y obra diferente a la del Arcipreste de Hita; Sor Juana Inés de la Cruz (12 de noviembre de 1648 al 17 de abril de1695) comparte con él, a los “Interpretadores” de su vida, más que a los lectores de su obra. ¡Dos pasos al frente los que puedan en este momento citar otros versos de Sor Juana diferentes al Hombres necios...! Pero eso si: ...que pitonisa de Safo, que atrapada en una época, que atrapada en un cuerpo de mujer, que en un claustro claustrofóbico, que versadora por pedido, que Perú tiene a su Santa Rosa de Lima, que los colombianos presumen a su Madre Castillo, que se la chinga –en talento poético- la portuguesa Sor Violante do Céu... En fin, en fin... Vale para todos lo que dice uno de los prologuistas del Arcipreste (Antonio Cornejo Polar): No es fácil –ni tendría sentido- averiguar la verdadera intención del autor... Se ha pensado que su condición religiosa y las presiones de la Iglesia le obligaron a proponer una lectura moralizante de su obra que, al revés, eras un elogio a la vida de los sentidos...

II.- Sor Modesta vs. La Divina Narcisa.

¿El genio sabe que es genio? De saberlo, ¿qué hacer? ¿Pasar desapercibido o brillar intensamente? Adaptarse a las circunstancias de la época sería una medida de preservación. Sor Juana leyó todo lo que pudo conseguir en su momento; pero ¡ay de esos autores!, pues cuando así lo creyó necesario, los impugnó; no salvándose ni prelados ni escritores. Cuando Sor Juana contaba con dos años de edad, el jesuita portugués Antonio de Vieyra escribió un sermón, en el que categóricamente afirmaba hacia quienes iba dirigido el amor de Jesucristo en sus últimos días. Aunque se cree que Sor Juana leía desde los tres años de edad, no creo que a esa edad haya ideado su carta: Crisis de un Sermón -en contestación a Vieyra-, publicada por un obispo poblano como Carta athenagórica en 1690. Mientras que para sus posibles lectores, escribió retadoramente: Y adiós, que esto no es más de / darte la muestra del paño; / si no te agrada la pieza / no desenvuelvas el fardo.

III.- Si Juárez no hubiera muerto.

Al especular, situando a Sor Juana en otra época, no me cabe duda, que de vivir en la actualidad, estaría relacionada a Ernesto Alonso o a Humberto Zurita. ¡Imaginen los telenovelones!:

Al que ingrato me deja, busco amante; / al que amante me sigue, dejo ingrata; / constante adoro a quien mi amor maltrata; / maltrato a quien mi amor busca constante.

Y pobre de Abascal y su acusación necia contra las mujeres...

Si daros gusto me ordena / la obligación, es injusto / que por daros a vos gusto / haya yo de tener pena.

IV.- Esta tarde , mi bien, cuando te hablaba (¿leía?).

En contestación a Calderón de la Barca y su obra Los empeños de un ocaso, es que Sor Juana escribe Los empeños de una casa. ¡Y vaya obra contestaria! Uno de los personajes sisea al hablar (¿el Lenguardo de Cachún Cachún?); con sainetes entre acto y acto, hacía decir a sus personajes: mejor hubiera sido montar una obra de Calderón... La Celestina... de España son mejores. Y ya, en el clímax del arte interactivo, uno de los personajes -que vestía de mujer- preguntaba a las damas que veían la obra: si le sentaban bien las arracadas, si el peinado estaba bien; siendo diferente en cada puesta, las contestaciones del público. ¡Aplausos!¡Aplausos!

V.- El día del cartero.

El 12 de noviembre ha sido instituido como el día nacional del Libro; los editores del país junto con la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos editan la obra - para regalar- de diversos autores. Un autor que les falta es el Dr. Jaime Torres Bodet -quien nace un 17 de abril-; fecha en la que también se ¿festeja, recuerda, llora? la invasión de Bahía de Cochinos. De Torres Bodet, su vida y su obra, he de ocuparme en posteriores entregas...

Conoce a Sor Violante Do Céu
por Ricardo Aguirre Bahena


La Décima Musa de los portugueses.

“Ca ál (pues otra cosa) non escrevimos sinon lo que leemos.” Gonzalo de Berceo (1195-1265).

I.- Vida y obra. Violante Montesino (1602-1693) nació en el país que se formó con parte de los territorios de las antiguas Lusitania y Galaica: Portugal. Alfonso VI de León y Castilla en 1139 decidió nombrar rey de Portugal a su nieto, Alfonso Henriques, después de que éste ganó la “Batalla de Ourique” a los moros, quienes estaban en el condado de Portocale desde el siglo VIII. Años después (1147), Lisboa fue reconquistada, y los descendientes de los reconquistadores gobernaron por varios siglos; hasta que en 1580, Felipe II de España, aduce derechos sobre el trono, y se posesiona del mismo. A los 17 años de edad, Violante Montesino, con capacidad para la creación literaria, y conciente de tomar partido por el invasor, compone una comedia para ser montada durante la visita de Felipe II a Lisboa. Lejos de la edad para casarse (28 años) se ordena monja de la Orden de Santo Domingo; a partir de entonces llevó el nombre de Sor Violante do Céu. La nobleza debe haberle perdonado sus fallas de juventud, pues fue considerada por los culteranos europeos de la época como La Fénix de los Ingenios Lusitanos; o más simplemente: La Décima musa. Va un ejemplo:

A una calavera.

Este que vês de sombras colorido
E invejas ( Y envidias) deu na Primavera às flores,
Do pincel transformados os primores,
Desengano horroroso é (es) do sentido.

II.- La usurpadora: De este lado del mundo, Sor Juana Inés de la Cruz escribió antes las siguientes líneas A un retrato; pero antes que su lectura les haga decir: “¡Plagio!, conviene conocer los versos de Góngora (A una Rosa) que al parecer inspiraron a una, y luego de ésta, a la otra.

A un retrato

Este, que ves, engaño colorido
Del arte ostentando los primores
Con falsos silogismos de colores
Es cauteloso engaño del sentido

A un rosa

Si te engaño su hermosura vana
Bien presto la verás desvanecida
Porque en tu hermosura está escindida,
La ocasión de morir, muerte temprana

III.- En contra. Nuestra décima musa era un genio en más de un aspecto del conocimiento: matemática, álgebra, trigonometría, cálculo, astronomía, y un largo etcétera eran del dominio de Sor Juana. No limito su luz tan sólo a la poesía. Más aún: sus versos hombres necios, son conocidos a nivel mundial. Por lo tanto puede ser considerada la Décima Musa de los Ingenios Mexicanos.

IV.- En favor. Se le llama Pie de poesía, al verso, frase o palabra que se repite a lo largo de un poema. Ejemplos hay muchos: Entre Ave y Eva/ gran diferencia hay, de Alfonso X; Mentira-Verdad de Góngora; y uno más cercano a México: Tierra mojada de las tardes líquidas... Tierra mojada de tardes olfativas... Tarde mojada, de hálitos labriegos... Tardes en que el teléfono pregunta... de López Velarde. Pero años antes de que Velarde introdujera ésta modificación, Sor Violante lo hizo con maestría en un poema que más adelante presentaré. De igual forma, ocasionalmente repitió la misma frase en un mismo verso (va fragmento). Lo que hace a ésta poeta (según yo) la más moderna de los poetas barrocos. Y si, si puede ser considerada la Décima Musa de los Ingenios Lusitanos.

Soy espejo me reflejo
(el drama de los sorjuanejos)
por Ricardo Aguirre Bahena


Quien desprecia al teatro, que es su espejo, se auto-desprecia. Luis de Tavira.

I.-Desprecio al teatro. La anterior frase fue el título de un artículo de Luis de Tavira en la revista Proceso # 668, del 21 de agosto de 1989; en el que dice entre otras cosas: “Por lo general nuestros intelectuales consagrados han mostrado siempre una profunda ignorancia de las cuestiones teatrales verdaderamente escandalosa. Jamás van al teatro y no pocas veces se atreven a afirmaciones que lo único que muestran es que no saben de lo que hablan. Hay un ejemplo notable en el prodigioso libro de Octavio Paz sobre Sor Juana, se da ese elocuente desnivel; cuando Paz intenta el análisis de la teatralidad de Sor Juana, fracasa porque no la entiende desde el punto de vista teatral sino que persiste en el error tradicional de leerla sólo desde la perspectiva literaria.”

Y bueno, si eso es lo que pasa con los intelectuales consagrados, ¿qué será de los intelectualoides sangrones? Repiten el error de dar una interpretación literaria a la obra de Sor Juana, pero además creen haber sido los decodificadores del “mensaje lésbico” de la poeta. Interpretación que tienen más que ver con los reflejos de algunos lectores despistados que no saben que lo escrito por Sor Juana iba para ese gran espejo que es el teatro. Sor Juana dejó a sus lectores la posibilidad de verse reflejados en el espejo de su obra. Y a nadie debe prohibírsele la posibilidad de ver reflejado su orgullo lésbico-gay al leer a la décima musa. Pero por favor, de eso a erigirla en patrona de ese sector poblacional. Pues, ¡No!

II.-Actuando en navidad. Sor Juana, cantó más al amor , a los virreyes y a las rosas que a las divinidades. Versó A una pintura de Nuestra Señora (¿inspirada más por el artista que por la modelo?), pero hubo de referirse a la Virgen María cuando del “Criollito, Niño, Palabra, Verbo, Cupidillo, Infante, Chicote...” (Jesucristo) versó; haciéndolo con metáforas tales como: Aurora, Rosa, Nave ó, más llanamente: Virgen Madre.

Para Alfonso X no hay duda de la virginidad de la Virgen“...se conservó al parir al Verbo, como la luz del sol atraviesa el vidrio sin romperlo...” ¿Y para la décima musa?

Canción al Nacimiento (fragmento)

( PENDIENTE DE EDICION)

Tampoco debe intentarse limitar el genio de Sor Juana a una simple impugnadora de los dogmas religiosos. El escritor de obra teatral sabe que todas las dudas del público deben ser expuestas en lo escrito. Muchos de los entremeses y canciones escritas por Sor Juana tenían esa característica: poner en boca de los personajes las pescudas (preguntas) teológicas del vulgo. Una de ellas es cuanto al papel del Velado (aquel que se casa bajo el manto -el velo- protector de la Santa Iglesia, el esposo oficial) de la Virgen María. Para finalmente hacerles comprender que es una Cosicosa o Quisicosa. Un enigma o misterio difícil de averiguar.