Muerte en Irak,2003
Autor: Mauricio Vega

 

 

 

SIN ANESTESIA, NO, DOCTOR

 

Abrí los ojos: Un ardor insoportable impidió que los mantuviera abiertos. Cerré los ojos: Me hundí en una marea de recuerdos instantáneos y confusos. En ese momento no tenía la certeza de sí estaba vivo o muerto: El aire, denso, flotaba entre las camillas, mientras escuchaba el ir y venir del personal médico,” Sin anestesia, no, doctor”: Un grito suplicante nacía de mi garganta, sin lograr articularse. Abrí nuevamente los ojos y agucé los oídos: El médico tenía la vista clavada en la jeringa que cargaba con un líquido extraído de un frasquito. Pidió a la enfermera inglesa que le pasara el bisturí y al mismo tiempo le pasaba el medicamento: “ Esto es para el paciente iraquí del fondo a la izquierda”, ¿ Qué es lo que voy a aplicar? Preguntó la madura mujer, vestida con uniforme de soldado y portando en el brazo derecho el emblema de la Cruz Roja. “Vancomicina, la última que nos queda, espero le sirva para sacarlo delante de la septicemia que lo consume. Me consuela ver que aún queda suficiente para otras dos dosis”. Pero doctor- replicó la enfermera -no nada más tenemos a ese enfermo infectado, aquí todos están prácticamente infectados, no puede guardar el antibiótico para un solo paciente. “ Es verdad”- reflexionó el galeno- “ Voy a cargar la jeringa dos veces más ¿ quién, a tu juicio, necesita con más urgencia la inyección?”Todos, doctor, todos y a la vez ninguno, porque de todas maneras se van a morir por las complicaciones. ¿ A qué se debe ese pesimismo? – Preguntó el doctor, sin saber ya lo que decía- “Usted, más que nadie, está conciente que una sola dosis de antimicrobiano no basta para combatir el proceso infeccioso”- Le contestó la enfermera.” Es verdad, aunque algo es mejor que nada. Vaya a inyectar todo lo que nos queda, hasta terminarlo, después, ya Dios dirá…”. Pero doctor, ya no hay alcohol ni algodón “ ¿ Pero es que no lo han traído los de ayuda humanitaria?”No, doctor, recuerde que ayer les estalló un disparo de un tanque en sus instalaciones, aunque dicen que fue por error. La coalición ya pidió disculpas, de todas formas, la entrega de medicamentos, material médico y ropa de hospital, está sumamente atrasada…¿ doctor, me está escuchando? “ Por supuesto, busque una sábana y con estas tijeras recórtela en pedacitos de 3 X 2 centímetros, luego, ponga a hervir agua y cuando esté a punto de ebullición, moje las partes cortadas y después las usa como si fueran gasa y alcohol ¿ ha entendido mis instrucciones?” Sí, doctor, sólo me falta hacerle una pregunta más…¿ qué vamos a hacer con el paciente de la lesión por esquirlas en tórax y penetración por arma de fuego en miembro inferior izquierdo?”¿ A cuál de todos se refiere, hay muchos así?” Al que en estos momentos nos está observando y escuchando, ya que parece entender el inglés” ¿ Qué problema hay con él? Es que…( En esos momentos bajó la voz) ya no tenemos anestesia…”Bien, en ese caso traiga las dos últimas tabletas de Ibuprofeno y administre 800mg, vía oral, ya lo puse por escrito en este expediente, después, haga favor de decirle al camillero que lleve al herido al quirófano número cuatro, por cierto ¿ ya lo habrán aseado?”-Doctor, no hay personal de limpieza. Esta mañana fueron reclutados, tanto hombres como mujeres, para ir a los campos de batalla y ayudar a recoger heridos. Se pensó en darle prioridad a este traslado, antes de las labores de intendencia-
Escuchaba esto sin querer escuchar y me revolcaba por los dolores en el estrecho espacio de la camilla donde me encontraba desde hacía varias horas, en espera de ser atendido. Volví a cerrar los ojos tratando de imaginar que se trataba de una pesadilla: los volví a abrir, y con las pocas fuerzas que aún me restaban, le alcancé a decir al cirujano en jefe: “ Sin anestesia, no, doctor”

9 de abril de 2003.
En las inmediaciones de Bagdad.
Bertha Sánchez De la Cadena

 

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