¡Págales!

 

“No le avises a la policía, nos van a matar”
Una tarde, después de clases, Carla y Ricardo se dirigieron al estacionamiento de la Escuela Superior donde cursaban estudios de bachillerato. Ambos tenían 17 años, con una escasa diferencia de meses entre sus fechas de nacimiento, y los dos se habían hecho novios desde la secundaria: reían y caminaban distraídos. No se percataron que entre los arbustos, estaban dos sombras inmóviles que los estaban observando.
“ No le avises a la policía, nos van a matar”
Al momento de introducir la llave al auto, una de las sombras, transformada en sujeto enmascarado, lo asaltó por la espalda, dándole un fuerte golpe con la culata de una pistola calibre 38. El muchacho se desvaneció parcialmente y el tipo lo arrastró introduciéndolo en el asiento trasero a la vez que tomaba las llaves. Mientras tanto, otro sujetaba a la chica al tiempo que le tapaba la boca para evitar que gritara. Le colocó unas esposas, le dio un golpe en la cara que la dejó sin sentido y también la echó en la parte posterior. Ambos se subieron al vehículo y arrancaron.
“No le avises a la policía, nos van a matar”
Transcurrieron 12 horas y los secuestradores se comunicaron con los padres del muchacho: si querían ver de nuevo vivo a su hijo y a su noviecita, tenían que pagarles 2 millones de pesos. Al Señor Pérez hasta se le fue la voz y las piernas se le doblaron. No podía asimilar con claridad lo que estaba sucediendo. No tenía tal cantidad de dinero y se los dijo: no habría negociación, o conseguía el dinero o los mataba.
“ No le avises a la policía, nos van a matar”
Durante todo el día, el padre del joven salió a conseguir el dinero: era muy precipitado para vender algo, así que, pidió prestado, sacó de los ahorros…Total, que solamente logró reunir 200 mil pesos. Los plagiarios hablaron nuevamente y se los dijo: “ No pude
juntar más” Aparentemente, ellos aceptaron esa cantidad y concertaron el lugar de la entrega del dinero y la hora. Le pasaron la bocina al joven y pudo escuchar a su hijo que le suplicaba:
“ No le avises a la policía, nos van a matar”
La línea se cortó y horas más tarde se llevó a cabo lo acordado con los bandidos. El dinero desapareció y pasaron las horas y no tenían noticias de los jóvenes: por fin, en la madrugada del día siguiente, fueron encontrados, aún calientes, los cuerpos de los muchachos, quienes habían sido acribillados en un lote baldío, estando los dos amordazados, con esposas y atados por los pies con un cable.
El padre del chico rompió a llorar: había hecho todo lo que los maleantes le habían indicado y aún así, ellos no tuvieron compasión. Recordaba, como un disco rayado, la frase de su hijo la última vez que habló con él: “¡Págales, papá, págales: no le avises a la policía, nos van a matar!”

Bertha Sánchez De la Cadena
Junio de 2002

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