Madonna


MADONNA

César Luna Solar

Como en un lienzo pintada,
cutis de cera de abeja,
te he visto en carne tallada,
la mejilla sonrosada,
y delineada la ceja.

Llevabas mantos de armiño,
cándidas perlas y encajes,
y entre tus brazos a un niño
al que, con tierno cariño,
envolvías entre ropajes.

Tu mano, en bello abandono,
simulando un ala breve,
tenía de nácar el tono,
la palidez y el encono,
de una sentencia de nieve.

Y ese perfume de nardo,
que despedía tu sonrisa,
era el pétalo o el cardo
con que el divino Leonardo
imprimió en su Mona Lisa.

El enigma de tu boca
tiene respuesta en el brillo
que en tus pupilas evoca,
la beatitud con que toca
la inspiración de Murillo.

Era tu imagen sencilla,
la casta fecundidad:
¡ Virgen pura y sin mancilla,
el poeta se arrodilla,
ante la Maternidad!


HERMANO FRANCISCO

Pobre…muy pobre la pobreza hurtaba
a la cruel desnudez de dura roca.
Amaba a Dios en la ganancia poca
que con sus dolidas manos cosechaba.

Entregaba el sustento y ayunaba,
callando el hambre de su boca:
para saciar el grito que provoca
la fiera adusta que los dientes clava.

Lo llamaban: “El mínimo Francisco”
Con amor hermanaba a las criaturas,
desde el rico palacio hasta el aprisco,

su inmensa caridad vertía dulzuras.
Hoy levanta, cual sólido obelisco,
su imagen luminosa en las alturas.


CLARO DE LUNA

Y a se ha perdido la moneda de oro,
tragada por el cuervo de la noche.
El cielo va quedándose incoloro,
después de un pirotécnico derroche.

Ya sube desde el mar alado coche,
que arrastra el Céfiro sonoro.
Y el ébano celeste muestra el broche
tallado en una perla: real tesoro.

El rostro de la luna transparente:
limpio cristal de la celeste esfera
se infiltra en la tupida enredadera

a verse en el espejo de la fuente.
Y luego de mirarse, lentamente,
se aleja misteriosa y pasajera.



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