POESÍA DESDE ZACATECAS
POR SALVADOR MIRANDA
Campesino Marginado
Aunque a veces me critican por sincero,
sigo avante
escribiendo con franqueza;
ser genuino ante todo es lo
primero
y exponer a todas luces mi proeza.
Muy frecuente recurrí a lo figurado,
hasta el último recurso
del ingenio;
pero nunca me sentí tan realizado,
como ahora que
me tildan, de gran genio.
Porque humilde fue mi cepa, soy sencillo,
y orgulloso me
presento provinciano,
soportando con frecuencia el
chascarrillo,
sin embargo, me sostengo siempre ufano.
Soy el hombre campesino que agoniza,
olvidado por la esfera de
corbata;
mi huipil es la bandera que hipnotiza
y en mis venas
corre sangre que arrebata.
Si proviene de la tierra el alimento,
el que nutre a ese rico
potentado;
pero aumenta con dolor el desaliento,
cuando queda
el campesino marginado.
Lo repito nuevamente enfatizando,
que mi origen es la tierra
de labranza
y trabajo arduamente cultivando,
impregnado del
amor y la esperanza.
Salvador Miranda García.
Y Volviste Alondra
Y volviste tierna flor en primavera
por la cruenta hosquedad
del cruel otoño,
cual alondra que se sabe traicionera
a buscar
de mi amor algún retoño.
Valerosa fiel llegaste en el momento
cuando más necesitaba tu
presencia,
en mis noches encontraba más tormento
pues vivías
incrustada en mi conciencia.
Los recuerdos merodeaban el circuito
de las horas tan felices
compartidas,
ahora mismo que llegaste necesito
que por arte
queden sanas mis heridas.
Es un reto conquistar la nueva cima
en la justa y más exacta
dimensión,
extirpando de raíz lo que lastima
y cuidar lo que
motive al corazón.
La semilla que sembramos ha brotado
en el tiempo que jamás
imaginamos,
y volviste sin reservas a mi lado,
confirmando de
verdad, que nos amamos.
No seremos los rehenes sin salida
ni cautivos de la riña
transitoria;
los esclavos más extraños de la vida,
que
lograron disfrutar de la victoria.
Salvador Miranda García
Glorioso Despertar
Sí al glorioso despertar de los blasones,
escucharás el
arrullo de mi canto,
lograrías cristalizar las
ilusiones,
refugiadas en el fardo de algún llanto.
Más allá del infinito y las estrellas,
estará tu mente inerte
anonadada,
cosechando entre sus sueños cosas bellas,
señal
pura de que estás enamorada.
Es verde, azul brumoso, encantador,
donde abundan del
cenzontle sus cantares,
del entorno que te anida, eres
primor,
como hermosa luz de luna, sobre mares.
Esa hiedra que reviste a tus murales,
digna fuente de la
inspiración divina,
transportándote a peldaños
celestiales,
que hasta rutas escabrosas ilumina.
Mis coloquios hacia ti van con premura,
cuando sueles meditar
en tu aposento,
eres rosa distinguida en la natura
y de mis
noches tenebrosas, mi sustento.
Si el sagrario sacrosanto se negara,
porque fiel testigo fue
de aquel encuentro,
no tendría razón alguna que borrara
lo
sublime que alcanzó nuestro momento.
Eres tú la inspiración de mi poesía
y por eso cada verso a ti
dedico,
pues te anhelo con el alma cada día,
sé la cura de mis
males, te suplico.
Salvador Miranda García.
Esperanza Desvalida
Solamente un milagro te sostiene
en silencio por no estar
enamorada,
de un patán que con saña sólo obtiene
tu servicio
al tenerte esclavizada.
Esos visos de mujer desesperada
que desprendes cuando pasas
siempre ajena,
sumergida entre profunda llamarada
que
quisieras compartir tu amarga pena.
Me insta el tierno brillo de tus ojos
y su forma de mirar tan
expresiva,
a sacarte del silicio y los abrojos
e incrustarte
por la senda de la vida.
Hay en ti una nítida esperanza
de cambiar la magra imagen
desvalida,
pues tendrá tu corazón firme confianza
de librarte
de esa carga desmedida.
Seré yo el que te brinde la entereza
y serás tú la mujer con
más valía,
inyectando en tu conciencia fortaleza
que te lleve
a conquistar más plusvalía.
Estos brazos que te ofrezco son barreras
defensoras de tu
devaluada estima,
soy el ancla que te ama y te sublima
y
protege con sigilo en sus trincheras.
Salvador Miranda García.
Disyuntivas de la Vida
No quisiera que mi mente se agotara
y que mi mano prosiguiera
largo rato,
escribiendo todo lo que le dictara,
inspirado por
la luz de tu retrato.
Es un reto caminar contra las olas
a sabiendas que la mar está
bravía,
pues requiero disfrutar contigo a solas
compartiendo
tu mirada con la mía.
Al llegar hasta tus manos mi poesía
y la leas lentamente
disfrutando,
sentirás que tu nostalgia es la mía
porque ya mi
corazón está sangrando.
Siendo presas mutuamente del capricho
que el destino nos
marcara como herencia,
es difícil soportarlo, ya está
dicho
sólo queda revestirse de paciencia.
Para darle solución al desafío
es preciso encontrarle la
salida,
que se cruce tu camino con el mío
en las sabias
disyuntivas de la vida.
Cuando lances tu mirar al campanario
del recinto alumbrado por
la luna,
será Dios quien consuele al solitario
confundido en
las esquirlas de la bruma.
Salvador Miranda García.
Herencia Divina
Cuando Penda de la cruz que me depara
y comprenda el estigma
de la muerte,
tomaré la gran misión que me dejara;
Jesucristo
que dejo de ser inerte.
Y si tengo que dejar lo que más quiero,
porque debo de seguir
tus mandamientos,
me darás la fuerza basta que requiero,
para
darle dirección a mis intentos.
Convertido mi pecho en relicario,
sublimado por la vid y por
el trigo,
la cuesta subiré hasta el calvario,
ansioso porque
quiero estar contigo.
Si tuviera entre mis manos el placer
de disfrutar el sabor de
la victoria,
me sería imposible agradecer;
las delicias
celestiales de tu gloria.
Y viviendo entre tinieblas sumergido,
por el lastre del pecado
perpetrado,
lograría rescatar al ser perdido,
soportando el
flagelo consumado.
Esas manos por los clavos perforadas
y tus sienes coronadas
por espinas;
del costado nacen grandes llamaradas,
de tus
ojos: Brotan lágrimas divinas.
Salvador Miranda García.
Homenaje a mi Madre
Brindo un homenaje a tu grandeza
sin algo más que resaltar tu
gratitud,
al ver tu inagotable fortaleza,
porque el amor de
sobra, tienes por virtud.
Luchando a todo ritmo me cuidaste,
librándome de rústica
inclemencia
y fuiste tan virtuosa que alcanzaste,
inculcarme
los primores de la ciencia.
No encuentro las palabras apropiadas
ni la forma de decirlas
con soltura,
si acaso las pronuncio en pinceladas,
al compás
de tus consejos con ternura.
Por las noches me arrullaron tus desvelos
y estuvo en cada
beso tu presencia,
un nicho bien ganado ya en los
cielos,
espera tu llegada con vehemencia.
Valores y principios son la herencia,
que conserva imbatibles
mi bandera
y viven para siempre en mi conciencia,
que me hacen
diferente ante cualquiera.
Y regados con tu llanto muy frecuente,
los frutos que
sembraste has cosechado;
paso a paso, encuentras
reluciente,
el anhelo en quilates reflejado.
Salvador Miranda García.
Feliz Quinceañera
Frescura fuiste de humilde morada,
la que fue tu cuna sin
fatuos engaños,
y entre carencias te sentiste amada,
en la
tierna vida de tus quince años.
Hoy es el día de conquistar la meta,
de aquel anhelo que
nació en tu alma;
como el Puer Natus que recién intenta,
emprender el vuelo sin turbar su calma.
Estás en la fecha de paz verdadera;
ya lanza tus gracias al
Dios sempiterno,
por toda la dicha, la más duradera,
cual
fecunda flor, en cálido invierno.
Los bellos recuerdos están en tu mente,
de nítida infancia que
fue plenitud,
así te percibe toda esta gente,
por tu ansiado
arribo a la juventud.
Azarosos retos te brinda la vida;
firme y gallarda los haz de
superar,
no serás hoja volando a la deriva
y para eso, te
habrás de preparar.
Cuando ya la cima te cante victoria
y en tus manos tengas la
dulce quimera;
deja que los campos te vistan de gloria,
en
esta tu fiesta, feliz quinceañera.
Salvador Miranda García.
Mayo-Junio, 2004.