Dos Desnudos


Y ahí, parada frente a ellos, entendió de un golpe que el amor verdadero nada tenía que ver con las fantasías de su mente.
A los hombres que la amaban, tan frágiles, indefensos, en sí, tan humanos, capaces de someterse a la falla, merecían ser amados tal y como eran y no como ella imaginaba que debían ser. Y ante la confusión de su corazón, liberada de todo prejuicio, lucho por verlos como individuos simples, y no como monstruos o dioses, como sus pasiones la hacían ver.


Al primero lo visualizó envuelto en un traje sin edad, sin estado civil, sin estudios, sin títulos, sin riquezas, sin amantes, y en su esfuerzo lo encontró desnudo.
Es más, sin pasado y sin futuro: tan sólo su cuerpo tembloroso y los errores borrados de su rostro, y sus mentiras ahogadas en sus labios. En ese instante sólo se vio en sus ojos, y miró dentro de ellos al hombre solitario que luchaba contra su alma, queriendo torcer su destino, aferrado a una idea que no terminaba de irse.
Y sintió ganas de besarlo, de beber del río de sus pensamientos. Le tocó la cara imaginariamente y se esfumó.
Entonces miró al otro, al que quedaba a su lado: lo despojó de la edad, de sus convicciones, de sus secretos guardados en el armario, y se encontró con unos ojos aceitunados que brillaban al verla, y supo que sus almas por fin se habían tocado.


Las dudas se disiparon y los cuerpos desnudos se volvieron a vestir. Aquellos hombres aparecieron finalmente cuando ella abrió los ojos.
Y suspiró, tendiéndole la mano al elegido de su corazón, y éste, la alcanzó en el aire estrechándola.
¿ Por qué no habría de permitirse amarlo?
Ahora ella era la que tenía que desnudarse: liberarse de sus inhibiciones, de sus miedos, de sus celos infundados.
¿ Le pediría algo a cambio?
Quizá sí, que le pusiera su nombre a una estrella y le permitiera acercarse a él para tocarlo… pero sólo si ambos así lo desearan.
¿ Cuánto tiempo? El tiempo no existe, se dijo, y convencida, se llevó la mano de su amado hasta su boca, y la cubrió de amor.

Bertha Sánchez De la Cadena
septiembre 2001